Los ciudadanos españoles se enfrentan el próximo domingo a sus cuartas Elecciones Generales en cuatro años, lo que ha provocado una situación de inestabilidad en todos los niveles del Estado. La incapacidad para poder formar Gobierno ha llevado al país a una repetición electoral constante que no terminará sin diálogo y sin pactos, ya que el nuevo escenario político en el que no existe el bipartidismo es inviable si no se llegan a acuerdos entre los distintos representantes. Es por este motivo por el que la Sanidad, como garante de la salud de todos los habitantes, atraviesa un momento de estancamiento, debido a la situación que vive la política en el país.

Las enfermeras, que conforman la profesión más numerosa en el Sistema Nacional de Salud, se han visto obligadas a continuar con su día a día en un sistema cada vez más colapsado y con unas cargas de trabajo inasumibles por la falta de nuevas contrataciones. El presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, quiere poner en valor la figura de las profesionales a las que representa y ha criticado que durante el único debate electoral que han realizado los cinco principales cabezas de lista ninguno de ellos haya abordado la problemática que atraviesan los sanitarios en general y la enfermería en particular, dejando a la Sanidad relegada a un lugar casi imperceptible del debate. Por este motivo, Pérez Raya ha querido manifestar ciertos puntos que un Gobierno estable debe abordar inmediatamente para que la enfermería continúe trabajando con garantías y ofreciendo una atención de calidad a los pacientes.

Desde la profesión enfermera, quieren pedir tanto al partido que resulte ganador como a los posibles socios de Gobierno, que trabajen para que la Sanidad quede fuera de conflictos y apuesten por el diálogo, logrando una política centrada en garantizar una atención universal y garantizando el derecho fundamental de todos los ciudadanos a ver atendidas sus necesidades sociosanitarias. “Es imprescindible que todos los partidos, independientemente de que gobiernen o no, se sienten con las profesiones a diseñar un sistema fuerte, sostenible y capaz de dar respuesta a las necesidades de los pacientes. Debemos huir de discursos populistas y entender que una atención universal beneficia a toda la comunidad, logrando una protección colectiva de todos los ciudadanos”, asegura Pérez Raya.

Ratios

En la actualidad, España cuenta con una ratio de 585 enfermeras por cada 100.000 habitantes, muy lejos de las 852 que tiene de media la Unión Europea. Asimismo, existen grandes desigualdades entre las autonomías, lo que supone que en Andalucía haya 459 enfermeras por cada 100.000 habitantes, mientras que en Navarra son 868. En Córdoba, la ratio es de 494 por cada 100.000 habitantes. Unas cifras que ponen aún más de manifiesto las grandísimas diferencias que viven los profesionales de enfermería. “Es necesario que el próximo Ejecutivo tome conciencia de lo que está ocurriendo y al menos iguale todas las comunidades con los datos que tiene Navarra. Desde el Ministerio de Sanidad se debe capitanear esta demanda y lograr que se convoquen las plazas pertinentes para que haya el mismo número de profesionales por habitante en todo el territorio. Esta situación perjudica gravemente al sistema sanitario y no podemos consentir que en unas zonas se dé una mejor atención que en otras por la falta de personal”, asevera Pérez Raya.

Prescripción enfermera

Desde el CGE también se habla de la necesidad de cumplir con lo que establece el Real Decreto de prescripción enfermera, que supone un avance no sólo para la profesión, sino para la atención a los pacientes. “Percibimos una dejación por parte de la administración y hay muchas comunidades autónomas que ni se han puesto a regular el proceso de acreditación que manda la norma. Además, es preciso desarrollar las guías y protocolos que seguirán a las enfermeras en la indicación de medicamentos”, resalta el presidente de las enfermeras, que también pone en valor la necesidad de actualizar la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), que se ha quedado obsoleta y la propia Ley del Medicamento para incorpore en las mismas condiciones que el resto de profesionales sanitarios a las enfermeras, en materia de prescripción.

Especialidades

Otra demanda, tan acuciante como histórica, son las especialidades de Enfermería. Hace 15 años que se aprobó el Real Decreto que regulaba siete especialidades de enfermería. De ellas, seis (Familiar y Comunitaria, Pediatría, Obstétrico-Ginecológica, Trabajo, Salud Mental y Geriatría) ya están presentes en la sanidad española y cada año se forman nuevos profesionales. La última, Médico-Quirúrgica, todavía no tiene ni plan formativo. A pesar de que hay miles de enfermeros especialistas, en la actualidad muchos de ellos siguen sin trabajar como tal porque muchas autonomías no han creado las categorías específicas y se ven obligados a continuar como enfermeros generalistas. El nuevo Ejecutivo debe impulsar este aspecto por el bien del sistema y los pacientes. “Es inadmisible que formemos a miles de enfermeras como especialistas y tras acabar el EIR no puedan encontrar un puesto de trabajo vinculado con su formación”, considera Florentino Pérez Raya.

Enfermera escolar

La educación para la salud debe estar presente desde los primeros años de vida. Por este motivo, es fundamental aprovechar al máximo el potencial enfermero con la implantación en todos los colegios de la figura de la enfermera escolar, tan necesaria para la educación sanitaria de los más pequeños como para la atención de niños con enfermedades crónicas. “Una enfermera en cada colegio mejora enormemente la calidad de vida de aquellos menores que necesitan una atención inmediata, pero también del resto, que aprenden, se forman y reciben una educación para la salud imprescindible en el día a día de todos ellos”, profundiza Pérez Raya.

Gestión

La formación actual de las enfermeras está considerada como una de las mejores del mundo, alcanzando el título de graduados universitarios, especialistas, investigadores, másteres y doctores. A pesar de esto, existen normas que impiden a las enfermeras dirigir Unidades de Gestión Clínica, relegándolas a un segundo plano. “No se pueden poner cortapisas al acceso de enfermeras a cargos de primera línea de gestión y de responsabilidad. Siempre que estén preparadas y formadas, deberían poder optar a puestos de gestión al igual que lo hacen otras profesiones”, destaca.

Cronicidad

Nos enfrentamos en la actualidad a una población cada vez más envejecida, dependiente y que sufre multitud de enfermedades crónicas. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de tener profesionales formados como son las enfermeras de Familiar y Comunitaria, que deben liderar el cambio en la atención sanitaria y sociosanitaria. “En 2020, la OMS celebrará el año de las enfermeras y es necesario que estas enfermeras ocupen el papel que se merecen dentro del SNS. Desde las administraciones se debe luchar para potenciar las labores de prevención y de cuidado, algo que pasa, necesariamente, por reforzar el papel de las enfermeras”, concluye.

En resumen, culminar la prescripción enfermera, desarrollar las especialidades, adecuar las ratios de personal, no poner techos de cristal en gestión y liderazgo, potenciar el papel de las enfermeras de Familiar y Comunitaria y apostar por figuras clave como la enfermera escolar.

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